Monumento a Colón

El Monumento a Colón es una de las más famosas estatuas de la ciudad de Barcelona.

Construida en homenaje al descubridor Cristóbal Colón, está erigida en la plaza del Portal de la Pau (en castellano, “Portal de la Paz”), punto de unión entre el sur de las Ramblas y el paseo de Colón, frente al puerto de Barcelona.

El monumento fue construido como punto culminante de las obras de mejora del litoral de Barcelona efectuadas con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Inaugurado el 1 de junio de 1888, en plena exposición, se convirtió enseguida en uno de los iconos más característicos de la ciudad. En el interior de la columna hay un ascensor que permite subir hasta la semiesfera situada bajo los pies de la estatua, desde donde se divisa la ciudad.

El proyecto de erigir un monumento dedicado al descubridor de América fue aprobado por el Ayuntamiento de Barcelona el 6 de septiembre de 1881. El gran impulsor de la construcción del monumento fue el alcalde de Barcelona Francesc Rius i Taulet. La financiación del monumento causó una gran polémica en su momento: en un principio se abrió una suscripción popular para que pudiese ser construido gracias a las donaciones de los particulares, pero el Ayuntamiento tuvo finalmente que hacerse cargo de los gastos, ya que las aportaciones particulares fueron insuficientes y el presupuesto inicial fue ampliamente superado (de 300.000 a 1.062.689 de pesetas).

El monumento fue concebido por Gaietà Buïgas i Monravà, y mide un total de 60 metros de altura. La estatua de Colón está situada en lo alto de una columna de hierro, obra en bronce del escultor Rafael Atché, de siete metros de altura. La fundición metálica fue obra de Alexandre Wohlguemuth. La estatua representa a Colón con el brazo derecho extendido y el dedo índice señalando hacia el mar. Inicialmente se dijo que señalaba a América, pero esta afirmación creó polémica ya que América está situada en sentido contrario a dónde señala el dedo. Surgieron entonces tres corrientes de opinión: la primera, según la cual la estatua debe entenderse como una metáfora, afirma que la intención de su autor era que Colón señalase hacia América, pero que el público no habría entendido que el dedo hubiese señalado hacia la Rambla, tierra adentro, y por ello instaló la estatua señalando al mar; la segunda opinión, muy similar a la primera, afirma que la estatua no señala a América, sino el camino hacia América por mar, que es la ruta que hizo Colón partiendo del puerto de Palos de la Frontera (Huelva); y la tercera opinión es que la estatua no señala la ruta hacia América sino hacia Génova, su presunta ciudad natal, y que está en línea recta siguiendo la dirección que marca el dedo.

En los bajorrelieves de la base del monumento se desarrolló un ciclo temático relativo a la vida de Colón, con las siguientes escenas: Presentación de Colón a los Reyes Católicos en Córdoba, Entrevista de Colón con los Reyes Católicos en Santa Fe, Colón pisa la tierra descubierta y Recibimiento del inmortal genovés en la ciudad de Barcelona, obra de Josep Llimona; así como, por otro lado, Colón y su hijo pidiendo limosna en la puerta del convento de Santa María de la Rábida, Colón toma posesión en nombre de los Reyes Católicos del nuevo mundo descubierto, Colón ante el Consejo reunido en el convento de San Esteban de Salamanca y Embarque de Colón en el puerto de Palos, obra de Antoni Vilanova.

En 1887 se añadieron ocho medallones de bronce dedicados a personajes relacionados con Colón: Isabel I la Católica (Antoni Vilanova), Fernando V el Católico (Francesc Pagès i Serratosa), Martín Alonso Pinzón (Rossend Nobas), Vicente Yáñez Pinzón (Josep Llimona), Fray Antonio de Marchena (Pere Carbonell), Fray Juan Pérez (Eduard Batista i Alentorn), Andreu Cabrera, marqués de Moja (Manel Fuxà) y Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moja (Josep Carcassó).

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Casa Batlló

Se trata de una remodelación integral de un edificio previamente existente en el solar, obra de Emili Sala Cortés. Está situada en el número 43 del Paseo de Gracia de Barcelona, la ancha avenida que atraviesa el barrio modernista del Ensanche (Eixample), en la llamada Manzana de la discordia (L’Illa de la Discòrdia), porque alberga además de este edificio otras obras de arquitectos modernistas: la casa Amatller, que colinda con la de Gaudí, obra de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Lleó Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner; y la Casa Miralles, de Enric Sagnier i Villavecchia. La construcción se realizó entre los años 1904 y 1906.

Gaudí recibió el encargo del industrial José Batlló Casanovas de reformar un edificio construido en 1875 por Emili Sala Cortés; para la remodelación, Gaudí se centró en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para el personal de servicio. Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Domènec Sugrañes, Josep Canaleta y Joan Rubió; de los constructores Jaume y Josep Bayó i Font; los hierros eran de los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau; los azulejos de Pujol & Baucis (Esplugues de Llobregat); la vidriería de Sebastià Ribó; y la carpintería de Casas & Bardés. Más tarde algunas puertas del primer piso tuvieron que cambiarse, siendo realizadas las reproducciones por el ebanista Juan Martínez Gómez siguiendo el modelo original.

La fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada según superficies regladas en forma alabeada; las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. La carpintería es igualmente de superficies curvas, y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares. Gaudí conservó la forma rectangular de los balcones del edificio anterior -con barandillas de hierro con forma de antifaz-, dando al resto de la fachada una forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores (su famoso “trencadís”), que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí.

En la azotea destacan las chimeneas de formas helicoidales y rematadas por sombreretes cónicos, revestidas de vidrio transparente en su parte central y de cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal transparente rellenas de arena de distintos colores. Culmina la fachada una bóveda formada por arcos catenáricos cubiertos con dos capas de ladrillo, recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas (en tonos amarillo, verde y azul), que recuerda el lomo de un dragón; en la parte izquierda hay una torre cilíndrica con los anagramas de Jesús, María y José, y con la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos.

El piso principal -decorado enteramente por Gaudí- tenía un salón con un techo en forma de cielo raso de formas helicoidales en relieve; destacaba la capilla, decorada con un retablo de la Sagrada Familia de Josep Llimona, un Cristo de bronce de Carles Mani y unos candelabros de Josep Maria Jujol. El mobiliario, diseñado por Gaudí, se conserva actualmente en la Casa-Museo Gaudí del Parque Güell.

La Casa Batlló ha sido restaurada en 1970 y en 1999. En 1984 se instaló la iluminación eléctrica de la fachada, inaugurada en las Fiestas de la Mercè de ese año. Desde el año 2005 la Casa Batlló forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, dentro del Lugar «Obras de Antoni Gaudí».